¡Basta con apenas 10 kilogramos para engañar al sistema de forma legal!
¿Vivirá el sector del transporte una revolución el 1 de julio de 2026? Es entonces cuando entran en vigor las nuevas disposiciones del Paquete de Movilidad, que obligan a instalar tacógrafos en vehículos con una masa máxima autorizada de entre 2,5 y 3,5 toneladas en el transporte internacional.…
¿Vivirá el sector del transporte una revolución el 1 de julio de 2026? Es entonces cuando entran en vigor las nuevas disposiciones del Paquete de Movilidad, que obligan a instalar tacógrafos en vehículos con una masa máxima autorizada de entre 2,5 y 3,5 toneladas en el transporte internacional. Bruselas quería ordenar el mercado de las populares «furgonetas», pero los transportistas ya han encontrado un ingenioso resquicio para eludir los controles.
La regla es increíblemente sencilla: si un vehículo tiene una masa máxima autorizada de hasta 2,5 toneladas, no se exige tacógrafo. El mercado reaccionó rápidamente a estos cambios, introduciendo carrocerías con una masa exacta de 2490 kg.
¿Qué ofrecen estos vehículos «inteligentes» para subsistir en el transporte internacional?
- Capacidad de carga: 4 e incluso 5 europalés gracias a carrocerías especiales.
- Carga útil: Valores declarados de aproximadamente 900 kg.
- Técnica: Base sólida con neumáticos gemelos y tracción trasera.
- Pernoctación: Posibilidad de instalar las llamadas «literas de gallinero», con longitudes de entre 172 y casi 200 cm.
El ejemplo perfecto de esta estrategia es el nuevo Piaggio Porter NP6. Este modelo, homologado a 2,49 toneladas, ha sido diseñado específicamente para trabajar en largas rutas, permaneciendo completamente fuera del régimen de tiempos de conducción de los conductores.
No obstante, los expertos advierten de una tendencia preocupante: en lugar de mejorar la seguridad y la ergonomía, se obtienen vehículos construidos «a medida de la normativa». Aunque estos coches no sustituirán a las furgonetas clásicas en todas las rutas, son una señal clara de que el mercado no piensa esperar pasivamente las regulaciones. La comodidad del conductor pasa a un segundo plano, cediendo terreno a la lucha por evitar el tacógrafo.